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Gracias

6 meses después, por fin me he puesto de pie.

Hasta ahora lo había podido hacer únicamente sobre un pie, en paralelas o con bastones, pero hoy es el primer día que he podido mantenerme en pie sin ayudas.

Pero no es ese el objetivo de este post, y de ahí el título, sino que me parece el momento perfecto para aprovechar y acordarme de todo el mundo.

Hay mucha gente a la que quiero citar, y seguramente luego me olvide de alguien, pero no sabía yo que tenía tanta gente al lado.

Y, madre mía, cómo se nota el empuje de todo el mundo, y cuánto ayuda el ir recibiendo mensajes de ánimo, whatsapps, visitas en el hospital, y todo el mundo tan cariñoso.

 

Pero debo empezar por la familia, cuánto se han volcado, abandonando sus vidas sin mirar atrás. Mi madre que se trasladó durante 3 meses sin pensar en si tenía algo que hacer o no en su casa. Mi hermano y mi hermana estaban aquí al día siguiente, acompañandome en todo momento, cuadrando sus trabajos para gastar todos los días libres que podían sacar para venirse y estar conmigo, sin echar cuentas de los miles de kilómetros que se han pegado como si no cansaran o no se hicieran en un par de minutos. Tantas horas en la UCI con ella de charla, cuánto me tranquilizaba que me explicara las cosas, y alguna bronca que otra que me echó por mi "claridad" de palabra. Y con él, con sus investigaciones, charlas, compañía, apoyo. Y mi otro hermano que también pasó conmigo todo el tiempo que pudo,  y cuadró también su vida y sus obligaciones para estar.

Y el que cite a mis hermanos no excluye a mis cuñados y cuñadas, sobre los que también recae más trabajo y no estar con sus parejas. Gracias a todos.

 

Pero ya que hablo de familia, por encima de todos estás TU. Darte las gracias es un insulto, porque todo lo que has hecho, haces y harás... sin permitirte un momento de decaimiento, siempre al lado, sin ninguna queja, con sonrisa, todo lo que llevas para delante, es una barbaridad. Yo no sería capaz de hacer todo lo que tú haces, de ahí que no solo sienta por tí amor, sino que también siento una profunda admiración. Eres lo que mejor que tengo, lo mejor que hay en mi vida.

 

Y extendiendo la familia, mi familia política es para quitarse el sombrero. Mis suegros han abierto su casa para todos mis hermanos y mi madre alojándolos durante mucho tiempo con todo su cariño y amabilidad, además de cuidar a mis niños para que notaran lo menos posibles todos los cambios que se nos venían encima y pudieran continuar su vida con normalidad.

 

Enlazando con los niños debo hablar de la rubia, a la que ellos cada día se parecen más. Porque los quiere, los educa, los trata con amor y a la vez con naturalidad, porque me los trajo más de una vez para hacerme más llevaderas las interminables tardes entre las cuatro paredes, y porque en el cariño que comenzó entre ellos tres nos han dejado introducirnos a los otros dos.

 

Estaba deseando llegar al punto de mis amigos, los de siempre. Gracias a todos, no sólo por la compañía, por las noches que pasasteis conmigo durmiendo como se podía en la habitación para ir después a currar y dejando de estar con vuestras familias. También por el apoyo incondicional en todos los momentos, por entenderme, por vuestras palabras de ánimo siempre, y por los sentimientos que me demostráis sin decirlos, por esas palabras que siempre empujan... gracias por todo... y perdón también, por todas las veces que mi torpeza y mis pocas dotes expresivas y de detalles hacen que no demuestre lo mucho que os quiero y lo eternamente agradecido que estoy por teneros. Ah! Y gracias por la silla!

 

A los compañeros, que también han pasado noches conmigo, y que me han acompañado, que intentaron respetar mi descanso silenciando el chat... gracias chicos, no por bienquedismo, sino de verdad.

 

A todas las visitas que recibí, que fueron muchas, alguna tan especial que llegó rauda como una flechilla, haciendo un montón de kilómetros sólo para pasar un rato conmigo, esa fue muy especial. O alguna otra inesperada que demuestra que en el entorno laboral puede trascender la relación jerárquica. También debo citar a ese gran tío que me prestó altruistamente la primera silla de ruedas hasta que conseguí la mía, además de darme un montón de consejos, ánimos y convencerme de que los límites están en la cabeza, no en la discapacidad.


Y también quiero acordarme de esos deportistas de élite que vinieron a conocerme, darme ánimos y demostrarme que se puede, pocos días antes del Desafío Doñana y, por supuesto, a los amigos comunes que nos presentaron. O el otro máquina que me orientó en el principio del camino entre sus salidas en bici. Asimismo, esa cena en Las Rozas poco antes del Campeonato del Mundo de atletismo, en la que me dio consejos de todo tipo y me abrió los ojos ante el futuro. 

 

Y no puedo cerrar estos agradecimientos sin hablar del terrible primer instante. De dos desconocidos que se pararon en aquella cuneta para ayudar a salvarme la vida, sin conocerme de nada, demostraron que hay gente buena en el mundo, que sin importar nada más se detuvieron a hacer lo que estaba en sus manos y, posteriormente, investigaron para preocuparse de cuál era mi estado e incluso venir a visitarme al hospital.

Pero sobre todo gracias a tí, hermano, por darme la mano, por hacer de tripas corazón en ese terrible instante. No debió ser nada fácil estar ahí con la terrible visión delante y aún así aportarme fuerzas para no desfallecer. Y por tantas cosas después... por cumplir el reto y seguir esperándome para algún día cumplir alguno más juntos. Gracias por salvarme la vida.

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Comentarios: 2
  • #1

    Hermano (miércoles, 02 enero 2019 11:48)

    Hice lo que cualquier persona hubiera hecho, ojalá pudiera haber hecho algo más que darte mi mano, el mérito del aguante es todo tuyo, el de luchar por vivir y poder retomar la vida con los tuyos.

    Ese mérito es todo tuyo y de nadie más.

    Disfruta de los tuyos todo lo que puedas que mañana no sabemos que nos deparará, ojalá pudiera diariamente dedicarte todo el tiempo que necesitas (y necesitabas) pero ahora mismo me conformo (a duras penas) con ver tus progresos y las charlas que de vez en cuando compartimos. Eres mi ejemplo siempre cuando las cosas se tuercen.

    Gracias y encantado de ser tu hermano.

  • #2

    Ana (jueves, 03 enero 2019 15:47)

    Gracias a ti por ser como eres, y por todo lo que aprendí de ti esos terribles primeros días en la UCI y los siguientes en el hospital , y lo que nos sigues enseñando a todos cada día. ����