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Charla en Colegio del Rincon - Torremolinos

Nunca es una charla más, aunque el mensaje que queremos transmitir se vaya pareciendo una tras otra, cada una es emocionante, ilusionante, y tiene sus detalle que me hacen recordarla. Es muy emocionante poder charlar con los jóvenes intentando transmitirles el afán de superación y la alegría y la satisfacción personal de sobreponerse a las dificultades y conseguir los objetivos más allá de las dificultades que nos encontremos.

 

Todavía soy novato en esta nueva situación que me ha venido, así que no puedo presumir de curriculum ni de logros ni tengo mucha experiencia, pero me gusta explicar que desde la normalidad, y con ganas, ilusión, fuerza de voluntad y teniendo claros los objetivos, se puede conseguir cualquier cosa.

 

El mensaje central de todas mis charlas es el mismo desde la primera que di: "nadie nos debe decir lo que podemos conseguir y lo que no, los límites no nos los pueden marcar desde fuera sin intentar las cosas".

Esta charla en el colegio del Rincon de Torremolinos (https://www.colegiodelrincon.com/), fue organizada por la Asociación de Deportistas Malagueños Discapacitados (ADEMADIS) con la que colaboro desde hace poco tiempo. A ella acudieron tambien los tiradores Carlos SolerAntonio Garrido, que hicieron una demostración de esgrima adaptada.

 

En mi caso, la charla la hicimos directamente en el patio, con unos 100 chavales de todos los cursos de la E.S.O.  

Tras contarles un poco mi caso y las dificultades que conlleva mi día a día, les empecé a relatar el modo de hacer deporte con las dificultades que acarrea el uso de prótesis, especialmente a la hora de correr.

 

Les costó empezar a preguntar, pero tras un rato y alguna pregunta de ayuda de los profesores, se empezaron a soltar y fue una charla muy bonita en definitiva, con cuestiones muy interesantes.

Para mi sorpresa, no se centraron en los aspectos técnicos o de logística sobre las prótesis, o las dificultades que me encuentro a la hora de usarlas que es algo que puede llamar mucho la atención, sino que preguntaron mucho más por los aspectos sentimentales, de dificultades del día a día, aspectos familiares, etc.

 

Preguntas sin tapujos acerca de si sufría dolores habitualmente, o si podía conducir o trabajar... Y sobre todo me llamaron mucho la atención dos preguntas que me hicieron casi al final. En una de ellas un niño se planteaba de dónde había sacado fuerzas para continuar adelante tras el accidente. Me gustó mucho esa pregunta porque me dio la oportunidad de transmitirles una idea que siempre intento que marque mi manera de actuar, y es que no se debe hacer pagar a nadie las consecuencias de lo que no tiene la culpa.

Les dije que yo no quería transmitirles a mis hijos y a mi mujer un clima de frustración porque ellos no se lo merecían, y no habían hecho nada para recibirlo. Yo quería que ellos tuvieran una vida lo más normal posible, y eso partía de mi actitud. Eso fue uno de los grandes motores de mi recuperación. Además, otra idea que me ayudó fue plantearme la nueva situación como un reto a superar, y que yo iba a ser más fuerte que la desgracia que me había pasado.

 

La otra pregunta fue ya acabada la charla, que se formó un grupito de unos 10 o 12 niños a mi alrededor que tenían más ganas de seguir hablando. Nunca me lo habían preguntado y menos me lo esperaba de gente joven, lo cual también alegra por un lado y me dio una lección por otro en algo que yo digo siempre, que no debemos prejuzgar a nadie... pues tampoco por la edad. El caso es que me preguntó si me molestaba la sobreprotección que a veces recibimos en plan de "siéntate tú donde vayas a estar más cómodo" frases de ese estilo. Obviamente les dije que yo prefiero que se me trate como a cualquier otro, sin preguntar, y que si yo no puedo hacer algo ya me quejaré yo, pero que a la vez entiendo que la gente lo hace desde la buena intención y por tanto no suelo enfadarme. De vez en cuando he mandado a alguien a tomar viento si tengo suficiente confianza, pero para provocar el cambio de comportamiento y no desde el enfado. 

Por último, tengo que agradecer a todo el personal del colegio la oportunidad de participar en esta charla y a la asociación ADEMADIS por contar conmigo.

 

Ya finalizada, tuvieron el detalle de invitarme a la carrera solidaria que organizan para Mayo. Es una carrera "sencilla", según sus palabras, no competitiva, de unos 4km por el paseo marítimio de La Carihuela.

La casualidad es que esa carrera ya la tenía vista, como un primer reto con mis palas de correr, que ya estaba hablado con varias personas para hacerla juntos, pero se ofrecieron incluso a acompañarme para poder completarla.

 

Así que aquí queda escrito, en Mayo tenemos reto.

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