PRACTICA DEPORTIVA

Siempre he sido una persona muy deportista, desde que era niño y también durante la adolescencia siempre me gustó hacer cualquier deporte, ya fuera de equipo o individual.

 

Como cualquier niño, jugaba al fútbol o baloncesto con los amigos, pero si había que salir a correr, o voleibol en el colegio, etc... todo lo que me hiciera sudar era tiempo bien invertido.

 

Ya de adolescente, y a partir de problemas de columna, empecé a aficionarme a la natación. Varios años nadando todos los días hizo que amara ese deporte. Cierto es que es bastante solitario, pero también muy relajante y bonito cuando llegas a conocerlo bien.

 

Durante el tiempo de universidad me relajé un poco de las prácticas deportivas, aunque nunca del todo. Seguí saliendo a correr de vez en cuando y jugando al fútbol con amigos.

 

Una hernia discal arrastrada desde hacía mucho tiempo junto a un traslado de ciudad me hizo abandonarme durante un par de años. Cogí bastante peso y olvidé las buenas costumbres deportivas.

 

En agosto de 2011, tras la operación que hizo que por fin los dolores de espalda se marcharan definitivamente, regresé a mi ciudad adoptiva. Una vez en Málaga, di un cambio radical a mis costumbres, ayudado por mi primer compañero deportivo, dejé definitivamente de fumar, ordené mis comidas y comencé a hacer deporte casi a diario. La evolución fue muy rápida, lo que siempre anima a continuar. Empecé a pensar en el triatlón, ya que tenía un buen bagaje de natación y estaba empezando a correr bastante. Me faltaba mejorar mucho en bici, pero todo lo iba a hacer poquito a poco y con paciencia.

 

A partir de entonces, empecé a realizar algunas pruebas deportivas en las que el único objetivo era disfrutar, divertirme, mejorar poco a poco y añadir algo de ilusión a los entrenamientos.