MI HISTORIA

Esta historia comienza un fatídico martes 2 de agosto de 2016 cuando decidí salir en bicicleta a hacer una rutita chula de las que preparaba mi amigo y hermano. Todo transcurría bien, muy divertida con unas rampas mortales cercanas al 20% por aquella carretera que no sabría encontrar de nuevo.

 

El caso es que cuando paramos a hacer el típico descanso para repostar un poco y volver a casa por la ruta de siempre, en la gasolinera descubrimos que el tercero que venía en la grupeta tenía un "globo" en su rueda trasera. Se lo hicimos ver, y todos sabíamos que esa cubierta no iba a aguantar hasta el final de la ruta.

 

Dicho y hecho. 2 kilómetros después de reemprender la marcha oímos el reventón. Buscamos un sitio seguro para detenernos y unos metros después encontramos el lugar que parecía perfecto. Era el comienzo de un camino que daba una finca, donde nos podíamos separar de la carretera unos metros para no correr peligro.

 

Eso parecía, incluso lo confirmó el guardia civil que hizo el informe horas después, que era un sitio ideal. El caso es que un rato después, cuando incluso ya había llegado el coche que iba a recoger al compañero que había sufrido la avería, fue cuando apareció aquel coche descontrolado. De repente escuchamos a nuestras espaldas un estruendo, aquel Volvo apareció a una velocidad brutal y estaba chocando contra el quitamiedos que estaba en nuestro lado y con el descontrol hizo un trompo y se dirigía de nuevo hacia nosotros. Empezamos a correr cada uno hacia un lado, y yo elegí la dirección incorrecta. El coche se dirigió hacia mí y me golpeó de espaldas arrojándome al suelo.

 

Lo siguiente que recuerdo es abrir los ojos en el suelo, con un dolor insoportable en las piernas, mirar a mi alrededor y ver a los compañeros de pie, uno de ellos con la cara ensangrentada y el otro aparentemente ileso.

Voy a ahorrarme el resto de detalles escabrosos que no vienen al caso. Por suerte los otros dos compañeros no sufrieron lesiones físicas importantes, aparte de algún corte superficial y alguna articulación magullada.

La ambulancia me trasladó al hospital donde permanecí casi 2 meses. La pierna derecha llegó prácticamente amputada, miembro catastrófico ponía el informe. La izquierda estaba muy lesionada, estuvieron casi 1 mes intentando salvarla, pero no pudo ser, al final también fue necesario amputarla. No quiero dejar pasar la oportunidad de hablar sobre la gente que me trató en el Hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria de Málaga. La primera entrada del blog va para ellos.

 

Y el 23 de septiembre empezó realmente este camino de "reaprendiendo a caminar", cuando me dieron de alta en el hospital y volví a casa sin mis piernas y un camino nuevo, difícil y desconocido por recorrer.

No soy muy dado al "podría haber sido peor", cada uno vivimos lo que nos toca, y a nadie le consuela lo que no ha ocurrido ni nos dejan de doler nuestras heridas porque otros las tengan peores. Pero sí hay que reconocer que, puestos en el hecho de sufrir la amputación de ambas piernas, al menos tengo mis dos rodillas. No es un detalle insignificante, las rodillas son un punto diferencial para el hecho de poder volver a caminar con soltura, además de que las prótesis son mucho menos complejas y costosas. Incluso me da mucha moral el haber visto a gente con mi misma amputación que con pantalones largos era imposible detectar que llevaba prótesis.

 

Así que aquí estoy, tras todo esto, ya puedo volver a caminar con mis dos prótesis y sin ayuda de muletas. Cada día más y mejor, y con buenas expectativas. Lo del deporte llega después, poco a poco empezamos a pensarlo e intentarlo.

Lo más importante de todo es que tengo muchísima ilusión por todo lo que me queda por vivir, y muchísimos proyectos en la cabeza. El deporte es algo que no se me quita de la cabeza, no solo correr, que era lo que más me gusta, sino otras disciplinas, pero ahí dentro hay mucho más. Ya iremos descubriendo lo que se va consiguiendo… en el blog.

 

Nunca mejor dicho, vayamos paso a paso.